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28 de septiembre de 2017

HABLAR EN PERSONA ES 34 VECES MÁS EFICAZ

Aunque estamos en la era de la comunicación y nunca había sido tan fácil ponerse en contacto con cualquier persona esté donde esté, resulta que hablar en persona sigue siendo la opción que surte más efecto cuando quieres conseguir algo. A pesar de este hecho, la gran mayoría de nosotros tendemos a pensar que enviar un email es más efectivo. 

El estudio Ask in person: you're less persuasive than you think over email sirvió para demostrar que el correo elécontrico no es tan eficaz como creíamos, aunque los usuarios estén convencidos de todo lo contrario. ¿Y esta creencia por qué ocurre? La investigación declara que los usuarios tendemos a sobrevalorar nuestra capacidad de convencer cuando nos comunicamos por escrito y subestimarla en los encuentros cara a cara.

De hecho, en el experimento que hicieron para el estudio, las peticiones en persona fueron 34 veces más eficaces que las que se enviaron por correo electrónico. 

El principal motivo es que los destinatarios tienden a desconfiar de los mensajes que llegan de un extraño del que no tienen ninguna referencia, más allá de las buenas intenciones y honestidad del emisor del mensaje.

 A esto hay que añadir que el mundo del correo electrónico está expuesto a unos fallos de seguridad que no existen en el contacto personal, creando así desconfianza de los emails que recibimos de desconocidos. Esta barrera de recelo es más fácil de eludir cuando hablas con alguien en persona.

"Cuando replicamos nuestros resultados en un segundo estudio, encontramos que las pistas no verbales que se transmitían cara a cara marcaban la diferencia en la forma en que las personas interpretaban la legimitidad de las peticiones", así lo explica la autora del estudio en HBR. Pero los solicitantes no habían pensado en esto. Se trata de ese feeling que te da alguien y que a través de internet se hace complicado percibir.

Entre los factores que pudieron influir se encuentra también la predisposición a responder en el momento de recibir el mensaje y la atención que le prestamos. El contacto en persona exige una respuesta inmediata, para bien o para mal, pero cuando recibes un mensaje electrónico que no esperas lo más probable es que lo dejes para más tarde y acabes ignorándolo muy fácilmente. Hablar con alguien en persona implica que le estás dedicando gran parte de tu atención y eso está por encima de los correos acumulados en tu bandeja de entrada.

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